Hace días que no he publicado ningún post en este espacio. Tan sólo se trata de un poco de falta de tiempo porque en verdad si he estado escribiendo en el blog original, así que en estos días me dedicaré al copiar y pegar y recuperar los posts que se han ido sucediendo...
La historia continúa y mi cabeza llena de ideas...
domingo, 30 de enero de 2011
miércoles, 8 de diciembre de 2010
vida animada...
La historia de un beso que se difumina en el tiempo y el espacio. Una historia llena de melancolía y también de esperanza. Un equilibrio que en ocasiones se hace difícil. Un mundo desconocido para nosotros, aún no hemos llegado tan lejos.
Porque es más importante lo que ha de venir, que lo que se ha de marchar.
Pasado, presente y futuro...todo un enigma¡¡¡
día a día...
Decir que el tiempo es río es decir nada,
ni nace ni termina su corriente,
fluye desde horizontes infinitos
y seguirá, sin duda, hasta el olvido,
nacer nadie lo vio, ni le verá acabar,
en él flotamos por confusos trechos,
el tiempo de surgir y sumergirse
es el de nuestra vida, tan pequeña,
tan torpe, tan voraz, tan impaciente
que apenas nace y a morir empieza.
Feliz llamaban los antiguos vates
al que joven moría, eran los dioses
los que daban el don de no ir más lejos.
El fin siempre es temprano, cada día
es toda la vida en tiempo pleno,
no hay más que el hoy,
que este momento solo
en que conozco que estoy vivo y siento.
Cada día es el día y cada hora
es la única hora de la vida,
todo el ayer se fue en reminiscencia
y el mañana no existe todavía.
No llegamos a viejos, sólo somos
en la invariable vaguedad del ser,
los nombres son equívocos, las fechas
hacen inerte cuenta sin sentido,
no somos el de ayer ni el de mañana,
somos el de hoy apenas,
la vida empieza en cada amanecida
y la conciencia muere en cada noche.
Yo podría contar la historia vana
de una vida que acaso fue la mía,
pero que es tan ajena y tan extraña
ante esta hora en que me nombro y busco.
No se es viejo ni joven, se está vivo
y soy yo, el de hoy, quien hace el mundo
con mi mano segura o temblorosa,
con la errada visión que siempre tuve,
jugando el juego
de ausencias y presencias
que sólo para mí tiene sentido.
Todo está en ti, día que amaneces,
toda mi vida en mí sin sobra y falta,
como fue en cada hora ya contada,
como será en un siempre día a día.
Arturo Uslar Pietri.
Una música suena...
ni nace ni termina su corriente,
fluye desde horizontes infinitos
y seguirá, sin duda, hasta el olvido,
nacer nadie lo vio, ni le verá acabar,
en él flotamos por confusos trechos,
el tiempo de surgir y sumergirse
es el de nuestra vida, tan pequeña,
tan torpe, tan voraz, tan impaciente
que apenas nace y a morir empieza.
Feliz llamaban los antiguos vates
al que joven moría, eran los dioses
los que daban el don de no ir más lejos.
El fin siempre es temprano, cada día
es toda la vida en tiempo pleno,
no hay más que el hoy,
que este momento solo
en que conozco que estoy vivo y siento.
Cada día es el día y cada hora
es la única hora de la vida,
todo el ayer se fue en reminiscencia
y el mañana no existe todavía.
No llegamos a viejos, sólo somos
en la invariable vaguedad del ser,
los nombres son equívocos, las fechas
hacen inerte cuenta sin sentido,
no somos el de ayer ni el de mañana,
somos el de hoy apenas,
la vida empieza en cada amanecida
y la conciencia muere en cada noche.
Yo podría contar la historia vana
de una vida que acaso fue la mía,
pero que es tan ajena y tan extraña
ante esta hora en que me nombro y busco.
No se es viejo ni joven, se está vivo
y soy yo, el de hoy, quien hace el mundo
con mi mano segura o temblorosa,
con la errada visión que siempre tuve,
jugando el juego
de ausencias y presencias
que sólo para mí tiene sentido.
Todo está en ti, día que amaneces,
toda mi vida en mí sin sobra y falta,
como fue en cada hora ya contada,
como será en un siempre día a día.
Arturo Uslar Pietri.
Una música suena...
jueves, 2 de diciembre de 2010
limerencia...
Te quiero...pero no estoy enamorado de tí¡¡¡
Con esta frase magistral comienza Elsa Punset un post escrito para "Inteligencia emocional".
En busca de la limerencia perdida¡¡¡ podría ser uno de mis próximos objetivos a corto plazo.
Lo complicado es que según la descripción: se trata de un estallido propio de la naturaleza en el que nosotros poco podemos influir yyy mucho menos buscar. Algo irrefrenable que nos subyuga. Puede que aquí ayudararía un poco aquel frasco mágico de feromonas con olor a frambuesa que una buena amiga me regaló, seguramente en previsión de mis pocas dotes innatas para cautivar a algún ejemplar del género masculino.
Parece ser, según lo leído en dicho artículo, que el vínculo amoroso tiene fecha de caducidad al igual que los yogures de la nevera, con la diferencia de que los yogures una siempre termina por comérselos....estén o no estén caducados. YYY siempre están igual de buenos¡¡¡.
Siguiendo dichas explicaciones: una podría llegar a la conclusión de que en realidad poco margen de maniobra existe. Si la fecha de caducidad es limitada o vamos un poco ajustados...el final siempre estaría por llegar. Conocer esta conclusión desde la salida nos ahorraría muchos disgustos y se trataría de aceptar lo inevitable.
Con la mirada perdida y sola...
Hace unas pocas guardias: un compañero y yo hablabamos de este tema (sin haber leído todo esto) y los dos llegábamos a decir que creíamos o queríamos creer que el amor para toda la vida podría darse. No hablabamos de matrimonio. Esto no quería decir que nosotros lo hayamos conocido, pero que al igual que las meigas...haberlos, haylos¡¡¡. YYY que con todo ello nosotros no eramos escépticos de darse dicha oportunidad, aunque no hayamos sido tocados en el hombro por esa barita mágica.
En relación al enlace que he colocado puedo decir que he sentido y siento afecto por algunas personas y compañeros de trabajo. He sentido afecto por algunos familiares. He sentido afecto por mis perras a lo largo de la vida. Siento afecto por la perra que vive a mi lado, pero el vínculo amoroso con la persona querida no era (hablo por mí misma)...cierto afecto¡¡¡ yyy lo tengo muy claro.
Pero sabiendo que la ciencia avanza una barbaridad y que se dan por ciertas... ciertos pensamientos o creencias...creeré que la fecha de caducidad estaba caduca y estaré muy atenta de darse un nuevo estadío de limerencia...no se me amontonen los números de las fechas¡¡¡
Mi próxima adquisición será un ábaco¡¡¡
La historia irá de miradas, música de ambiente yyy naturaleza...
Con esta frase magistral comienza Elsa Punset un post escrito para "Inteligencia emocional".
En busca de la limerencia perdida¡¡¡ podría ser uno de mis próximos objetivos a corto plazo.
Lo complicado es que según la descripción: se trata de un estallido propio de la naturaleza en el que nosotros poco podemos influir yyy mucho menos buscar. Algo irrefrenable que nos subyuga. Puede que aquí ayudararía un poco aquel frasco mágico de feromonas con olor a frambuesa que una buena amiga me regaló, seguramente en previsión de mis pocas dotes innatas para cautivar a algún ejemplar del género masculino.
Parece ser, según lo leído en dicho artículo, que el vínculo amoroso tiene fecha de caducidad al igual que los yogures de la nevera, con la diferencia de que los yogures una siempre termina por comérselos....estén o no estén caducados. YYY siempre están igual de buenos¡¡¡.
Siguiendo dichas explicaciones: una podría llegar a la conclusión de que en realidad poco margen de maniobra existe. Si la fecha de caducidad es limitada o vamos un poco ajustados...el final siempre estaría por llegar. Conocer esta conclusión desde la salida nos ahorraría muchos disgustos y se trataría de aceptar lo inevitable.
Con la mirada perdida y sola...
Hace unas pocas guardias: un compañero y yo hablabamos de este tema (sin haber leído todo esto) y los dos llegábamos a decir que creíamos o queríamos creer que el amor para toda la vida podría darse. No hablabamos de matrimonio. Esto no quería decir que nosotros lo hayamos conocido, pero que al igual que las meigas...haberlos, haylos¡¡¡. YYY que con todo ello nosotros no eramos escépticos de darse dicha oportunidad, aunque no hayamos sido tocados en el hombro por esa barita mágica.
En relación al enlace que he colocado puedo decir que he sentido y siento afecto por algunas personas y compañeros de trabajo. He sentido afecto por algunos familiares. He sentido afecto por mis perras a lo largo de la vida. Siento afecto por la perra que vive a mi lado, pero el vínculo amoroso con la persona querida no era (hablo por mí misma)...cierto afecto¡¡¡ yyy lo tengo muy claro.
Pero sabiendo que la ciencia avanza una barbaridad y que se dan por ciertas... ciertos pensamientos o creencias...creeré que la fecha de caducidad estaba caduca y estaré muy atenta de darse un nuevo estadío de limerencia...no se me amontonen los números de las fechas¡¡¡
Mi próxima adquisición será un ábaco¡¡¡
La historia irá de miradas, música de ambiente yyy naturaleza...
miércoles, 24 de noviembre de 2010
la cicatriz...
Estaba cansada, era ya de noche y hacía frío en el piso. No eran horas de encender la calefacción e incrementar el gasto energético. Lo mejor: ir a la cama a leer, bien tapada con el edredón nórdico.
Una breve editorial de opinión en una revista llamó mi atención y me hizo reflexionar sobre la musculatura de mis brazos.
En ella: la autora Pilar Varela escribe y transcribo:
En un momento cariñoso un amigo me preguntó:
-qué era eso?
-una cicatriz contesté.
-qué te pasó?
Ninguna aventura interesante de contar, no pasó nada, respondí.
Fue un conjunto de microtraumatismos, según diagnosticó el traumatólogo antes de operarme. La razón es que soy diestra. Mi mano derecha tiene que estar libre, ir ligera, porque abre las puertas, estrecha manos, firma, se pone las gafas...es la que hace todo mientras mi brazo izquierdo disciplinariamente carga.
Mi amigo sonrió incrédulo ante esa explicación, porque a los hombres no les falta el supraespinoso...que es el músculo que se me rompió por acarrear cinco paquetes de leche, tres o cuatro libros y carpetas, por llevar a un niño en brazos, por abrir la puerta de un coche, por toda esa actividad constante que el brazo menos importante ofrece al otro para que éste pueda manejarse libremente.
Qué cosas les pasan a las mujeres, debió pensar. Un accidente, una operación, un parto...es lo que se suele pensar que daña el cuerpo de una mujer dejando una cicatriz. Sin embargo una cicatriz es más que una marca imborrable, más que un dibujo feo, o quizá raramente hermoso, sobre la piel, es un rasgo humano, un tributo de vida, un recuerdo permanente que siempre significa algo.
Mi amigo y yo seguimos hablando de otras cosas y olvidamos esa costura que siguió coronando mi hombro y exhibiéndose, tal y como continuará de por vida.
Pero, después de aquel momento, reflexioné sobre la charla y pensé que el brazo izquierdo, el currante, es una metáfora, de algunas mujeres, no todas, pero sí de muchas.
Tengo varias amigas que han trabajado afanosamente en el anonimato para que luzcan sus parejas. Ellos han sido la metáfora del brazo derecho, el que busca, decide, protege; el que manda y resuelve problemas, el que protagoniza la vida. Ellas han asumido el papel de brazo izquierdo, el que ayuda en silencio, se afana, apoya, facilita y aguanta, el que está dispuesto a llegar hasta el final, el que a veces se rompe, el que no siempre cicatriza.
.......
Tras terminar de leerlo, cerré la revista, apagué la luz y los pensamientos, esas nubes que van de un lugar a otro comenzaron un viaje desde un hemisferio a otro, se hacían notar.
Palpé en la oscuridad mi brazo derecho: en él un pequeño relieve me recuerda que tengo unas fibras musculares rotas. Hace algún tiempo y tras un tirón de la maleta al intentar bajarla en el avión mi músculo emitió un pequeño chasquido. Poco a poco, gracias al tiempo que pasa, me voy olvidando y en ocasiones la historia se vuelve a repetir.
El viernes mientras cargaba las bolsas de la compra en previsión de un fin de semana gastronómico-familiar....el músculo volvió a hacer....crack¡¡¡
Pero resulta que se trata de mi brazo derecho precisamente y soy diestra. Ahora yo no soy el brazo izquierdo de nadie, pero sí reconozco la historia y me reconozco en la sombra, siendo yo misma ese brazo izquierdo yyy en cuanto a la cicatriz...
Ahora: cuento con mis dos brazos, dos manos, dos piernas...que la vida es un tango animado¡¡¡.
Una breve editorial de opinión en una revista llamó mi atención y me hizo reflexionar sobre la musculatura de mis brazos.
En ella: la autora Pilar Varela escribe y transcribo:
En un momento cariñoso un amigo me preguntó:
-qué era eso?
-una cicatriz contesté.
-qué te pasó?
Ninguna aventura interesante de contar, no pasó nada, respondí.
Fue un conjunto de microtraumatismos, según diagnosticó el traumatólogo antes de operarme. La razón es que soy diestra. Mi mano derecha tiene que estar libre, ir ligera, porque abre las puertas, estrecha manos, firma, se pone las gafas...es la que hace todo mientras mi brazo izquierdo disciplinariamente carga.
Mi amigo sonrió incrédulo ante esa explicación, porque a los hombres no les falta el supraespinoso...que es el músculo que se me rompió por acarrear cinco paquetes de leche, tres o cuatro libros y carpetas, por llevar a un niño en brazos, por abrir la puerta de un coche, por toda esa actividad constante que el brazo menos importante ofrece al otro para que éste pueda manejarse libremente.
Qué cosas les pasan a las mujeres, debió pensar. Un accidente, una operación, un parto...es lo que se suele pensar que daña el cuerpo de una mujer dejando una cicatriz. Sin embargo una cicatriz es más que una marca imborrable, más que un dibujo feo, o quizá raramente hermoso, sobre la piel, es un rasgo humano, un tributo de vida, un recuerdo permanente que siempre significa algo.
Mi amigo y yo seguimos hablando de otras cosas y olvidamos esa costura que siguió coronando mi hombro y exhibiéndose, tal y como continuará de por vida.
Pero, después de aquel momento, reflexioné sobre la charla y pensé que el brazo izquierdo, el currante, es una metáfora, de algunas mujeres, no todas, pero sí de muchas.
Tengo varias amigas que han trabajado afanosamente en el anonimato para que luzcan sus parejas. Ellos han sido la metáfora del brazo derecho, el que busca, decide, protege; el que manda y resuelve problemas, el que protagoniza la vida. Ellas han asumido el papel de brazo izquierdo, el que ayuda en silencio, se afana, apoya, facilita y aguanta, el que está dispuesto a llegar hasta el final, el que a veces se rompe, el que no siempre cicatriza.
.......
Tras terminar de leerlo, cerré la revista, apagué la luz y los pensamientos, esas nubes que van de un lugar a otro comenzaron un viaje desde un hemisferio a otro, se hacían notar.
Palpé en la oscuridad mi brazo derecho: en él un pequeño relieve me recuerda que tengo unas fibras musculares rotas. Hace algún tiempo y tras un tirón de la maleta al intentar bajarla en el avión mi músculo emitió un pequeño chasquido. Poco a poco, gracias al tiempo que pasa, me voy olvidando y en ocasiones la historia se vuelve a repetir.
El viernes mientras cargaba las bolsas de la compra en previsión de un fin de semana gastronómico-familiar....el músculo volvió a hacer....crack¡¡¡
Pero resulta que se trata de mi brazo derecho precisamente y soy diestra. Ahora yo no soy el brazo izquierdo de nadie, pero sí reconozco la historia y me reconozco en la sombra, siendo yo misma ese brazo izquierdo yyy en cuanto a la cicatriz...
Ahora: cuento con mis dos brazos, dos manos, dos piernas...que la vida es un tango animado¡¡¡.
martes, 23 de noviembre de 2010
una buena historia...
Primero fue el "color morado", un año más tarde "el hombre del día "y en el día de hoy una historia en blanco y negro.
El hombre dijo:
-yo te enseñaré a andar en bicicleta...
Parece o se parece a una historia italiana: arena, mar y una bicicleta...
Una historia en blanco y negro. Una historia real o ficticia, recordada o soñada...
Nada es lo que parece: yo no tengo el pelo rubio, tampoco soy joven (hoy es mi cumpleaños) y tampoco tengo un descapotable. El hombre rudo lleva tatuada su piel, sus pisadas dejan huella en la arena y el mar las borra. El hombre rudo desliza con sus manos un tirante...
El hombre dijo:
-yo te enseñaré a andar en bicicleta...
Parece o se parece a una historia italiana: arena, mar y una bicicleta...
Una historia en blanco y negro. Una historia real o ficticia, recordada o soñada...
Nada es lo que parece: yo no tengo el pelo rubio, tampoco soy joven (hoy es mi cumpleaños) y tampoco tengo un descapotable. El hombre rudo lleva tatuada su piel, sus pisadas dejan huella en la arena y el mar las borra. El hombre rudo desliza con sus manos un tirante...
vaqueros lavados...
La sala de espera estaba llena de pacientes. En el Servicio de Urgencias la sala de espera casi siempre está llena de pacientes no urgentes. Los pacientes urgentes siempre pasan sin llamar, su aspecto les delata. Ellos son los que ni pueden ni deben esperar.
Unos padres se agitaban nerviosos en sus sillas. Junto a ellos, sentado y cabizbajo, su hijo adolescente.
Ellos mismos tenían serias dudas: se trataba de una urgencia??? o no era una urgencia???. El aspecto de su hijo era deplorable. El chico se encontraba encogido, de aspecto triste y un color...
Un color gris-azulado- plomizo¡¡¡.
Aquel color le delataba, pero de qué???
-nos podría decir si es urgente o no??? nos han llamado del colegio porque tiene muy mal color, mal aspecto...me preguntó el padre.
-tiene fiebre??? le contesté con una nueva pregunta.
-el caso es que no¡¡¡
-mala pinta sí que tiene, sí... les dije a ambos padres.
Los padres se agitaron aún un poco más.
-pero creo que tenemos dos posibilidades: o se ha comido un kilo de plomo o esto es todo tópico¡¡¡
Los padres se miraban, me miraban y no entendían nada o tal vez puede que comenzaran a entender.
-pasen e intentaremos resolverlo, les dije.
La enfermera de pelo colorado últimamente anda un poco floja con los capítulos de CSI, pero la intuición me decía que allí había una trama casual o causal. Todo el mundo es inocente hasta que se demuestre lo contrario.
El resto de pacientes no urgentes de la Urgencia no protestaron. Este hecho reafirmaba el mal aspecto del chico...
Gasas en una mano y Sterilium en la otra, se trataba de frotar y observar. Solucionar o empezar a preocuparse.
Los padres se miraron aliviados, confundidos, sonrientes, preocupados...sus emociones se alternaban al ver el nuevo color de las gasas y el nuevo color de su hijo. Sus pensamientos iban a toda velocidad, así me los imaginaba yo.
-Su hijo lleva unos vaqueros nuevos, no lavados y el tinte de la tela ha teñido sus manos y su cara. La solución es fácil: una buena ducha¡¡¡¡.
Los padres me continuaban mirando y puede que preguntándose en su interior si aquella aventura era casual o intencionada???. Pero esa duda no me correspondía a mí solucionar.
-En la Urgencia: en ocasiones hacemos magia yyy les devolvemos a los pacientes su color original en segundos... les dije.
Las risas, una vez más, mitigaron el peso de la guardia...
Unos padres se agitaban nerviosos en sus sillas. Junto a ellos, sentado y cabizbajo, su hijo adolescente.
Ellos mismos tenían serias dudas: se trataba de una urgencia??? o no era una urgencia???. El aspecto de su hijo era deplorable. El chico se encontraba encogido, de aspecto triste y un color...
Un color gris-azulado- plomizo¡¡¡.
Aquel color le delataba, pero de qué???
-nos podría decir si es urgente o no??? nos han llamado del colegio porque tiene muy mal color, mal aspecto...me preguntó el padre.
-tiene fiebre??? le contesté con una nueva pregunta.
-el caso es que no¡¡¡
-mala pinta sí que tiene, sí... les dije a ambos padres.
Los padres se agitaron aún un poco más.
-pero creo que tenemos dos posibilidades: o se ha comido un kilo de plomo o esto es todo tópico¡¡¡
Los padres se miraban, me miraban y no entendían nada o tal vez puede que comenzaran a entender.
-pasen e intentaremos resolverlo, les dije.
La enfermera de pelo colorado últimamente anda un poco floja con los capítulos de CSI, pero la intuición me decía que allí había una trama casual o causal. Todo el mundo es inocente hasta que se demuestre lo contrario.
El resto de pacientes no urgentes de la Urgencia no protestaron. Este hecho reafirmaba el mal aspecto del chico...
Los padres se miraron aliviados, confundidos, sonrientes, preocupados...sus emociones se alternaban al ver el nuevo color de las gasas y el nuevo color de su hijo. Sus pensamientos iban a toda velocidad, así me los imaginaba yo.
-Su hijo lleva unos vaqueros nuevos, no lavados y el tinte de la tela ha teñido sus manos y su cara. La solución es fácil: una buena ducha¡¡¡¡.
Los padres me continuaban mirando y puede que preguntándose en su interior si aquella aventura era casual o intencionada???. Pero esa duda no me correspondía a mí solucionar.
-En la Urgencia: en ocasiones hacemos magia yyy les devolvemos a los pacientes su color original en segundos... les dije.
Las risas, una vez más, mitigaron el peso de la guardia...
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